ENTREVISTA AL DIRECTOR DE ECONINTECH: PROF. LUIS CIROCCO

 


– ¿Cómo se define la libertad económica y de qué manera ocurre el libre mercado? 

Un país es económicamente más libre mientras más proteja y promueva la propiedad privada y las operaciones voluntarias de intercambio entre sus habitantes. Las regiones con mayor libertad económica del mundo, Hong Kong, Singapur, Suiza, Nueva Zelanda, por mencionar algunas, tienen instituciones consistentes con esta noción y culturas amigables con la idea de un estado  limitado en poder, o lo menos “intrusivo” posible. Y es precisamente la defensa de la libertad lo que las hace mucho más prósperas que otras.

Los mercados surgen como consecuencia natural de la interacción entre las personas, de la especialización (división del trabajo) y de la definición adecuada de los derechos de propiedad. En la medida en que los gobiernos ejerzan menos coacción sobre los intercambios voluntarios que la gente desarrolle, tanto en el ámbito interno como en el externo, los mercados florecerán y serán más eficientes en términos dinámicos. Tengan en cuenta que las formas en que los gobiernos ejercen tal coacción pueden ser múltiples: confiscando bienes; prohibiendo el comercio de ciertos rubros; teniendo compañías en su control; depredando el poder de compra de la moneda y destruyendo el ahorro mediante manipulación monetaria y expansión artificial del crédito (orquestadas por los bancos centrales); otorgando subsidios a sectores que ellos consideran “estratégicos”; imponiendo aranceles; creando una maraña de procesos burocráticos complejos; adoctrinando al individuo a través del sistema educativo y los medios de comunicación; entre otras. De allí la transcendencia de imponer límites tajantes al poder político y reducirlo al mínimo indispensable.

– En el acontecer de esta pandemia, se ha potenciado el libre mercado a través de las herramientas tecnológicas. ¿Las empresas tendrán que cambiar la manera de producir y comercializar sus productos en su totalidad o sólo es temporal?

La empresarialidad es una característica natural del ser humano. La teoría económica y la evidencia empírica han demostrado que, cuando se le deja actuar libremente (o con el mayor grado posible de libertad), es capaz de producir avances tecnológicos, científicos y humanísticos ni siquiera imaginados.

En ese marco descriptivo general, la lamentable crisis mundial de los últimos meses, potenciada por la aparición del coronavirus (no causada por él), ha visto –por un lado– el colapso de muchos sectores económicos, y –por el otro– la consolidación de operaciones comerciales, servicios y negocios cuyas naturalezas les han permitido apalancarse en tecnologías como el comercio electrónico, el teletrabajo, la enseñanza a distancia, el blockchain, el trading, entre otras. No puedo asegurarlo, pero da la impresión de que los negocios que empleen estas tecnologías seguirán afianzándose en el futuro cercano, y esto es una tendencia anterior a la aparición del coronavirus. Es probable que muchas empresas deban modificar sus cursos de acción para adaptarse a las nuevas exigencias; yo en esta materia sólo me limito a ver algunas tendencias, no a perder el tiempo intentando predecir con exactitud, en virtud de que el conocimiento empresarial no está dado sino que es algo disperso, de enorme volumen, de surgimiento espontáneo y de cambio continuo, no articulable.

– En Venezuela se siente una ligera estabilidad económica al aceptar el dólar. ¿Es real la sensación de estabilidad o una falsa esperanza?

Primero, permíteme explicar el contexto de forma más esclarecedora. El problema de Venezuela, aun cuando la inmensa mayoría de nuestros “eruditos” economistas e intelectuales no lo quiera admitir, es estructural. Nuestras instituciones han estado muy mal desde hace, por lo menos, seis décadas, aunque es más que evidente que han empeorado en los últimas dos. El socialismo y el mercantilismo están arraigados en nuestra cultura, en nuestras venas. La contaminación ideológica hace que se piense, por ejemplo, que la socialdemocracia que vivimos desde 1958 hasta 1998 no tuvo nada que ver con socialismo; que las elites mercantilistas que se aprovecharon y se siguen aprovechando del poder político son capitalistas; que el estado (entendido como la agencia monopolística de la violencia que es considerada legítima en un país) debe ser dueño de los recursos naturales e independiente en términos fiscales de sus ciudadanos; que la moneda es un símbolo patrio y no un medio de intercambio; que tener un banco central es un signo de progreso y no de barbarie; que hay que cerrarse al comercio internacional incluso si ello supone la violación de la libertad de escoger y el encarecimiento de la vida para muchas personas; que el gobierno debe controlar precios, tasas de interés y tipos de cambio; que los empresarios son los malos y el gobierno es el bueno de la partida; entre muchas otras cosas. En consecuencia, no es responsable considerar que puede haber prosperidad sostenible si las causas de nuestro desastre no han sido identificadas e internalizadas por la gente, a los efectos de no repetir la historia.

Yo veo como algo muy positivo que el venezolano notara la inutilidad de una moneda como el bolívar, que los gobiernos han devaluado e inflado hasta más no poder. El mercado se ha volcado espontánea y forzosamente al dólar estadounidense porque le es mucho más útil para operar y preservar valor (sólo en términos relativos), y aunque no ha habido una apertura total por parte del gobierno en muchos aspectos referentes al uso, circulación y reserva del dólar, se ha visto forzado –en parte también por conveniencia– a aceptarlo en cierta medida.

Ojalá algún día podamos, como lo hemos propuesto de forma pública y académica desde Econintech, eliminar el curso forzoso de cualquier moneda en nuestro país, eliminar el banco central, privatizar masivamente el negocio petrolero y los recursos naturales, crear un estado mínimo y dependiente por completo de los ciudadanos en términos fiscales, abrirnos a la tecnología y a los mercados internacionales, y respetar los derechos naturales del individuo. Yo creo que una generación de jóvenes defensores de la libertad, bien instruidos y valientes conducirá el cambio radical que requerimos, aunque esto no lo veo ocurriendo en el corto plazo ni tampoco en el mediano. También creo que debemos empezar por nosotros mismos: estudiar, emprender, contrastar realidades, perseverar, no dejarnos abatir, ser valientes. Dependerá de nosotros que los cambios a nivel macro y micro se produzcan y nos lleven a la estabilidad y al bienestar que nos merecemos.

– Han surgido emprendimientos por parte de los jóvenes del país en medio de la crisis que se vive. ¿Cómo motivar a estas personas a seguir desarrollando proyectos?

Es cierto que en muchos países hay instituciones formales e informales que crean incentivos sanos para que la motivación de la gente a emprender se potencie, y ello es algo muy positivo, pero la motivación es una variable endógena a la persona, nace en nosotros mismos. En Econintech, el think tank que dirijo desde 2015 junto con un grupo de profesionales de altos valores éticos, hacemos esfuerzos cada vez mayores por promover –a través de programas de formación y eventos– el emprendimiento entre los jóvenes, pese a las dificultades presupuestarias que afrontamos como organización y a las que nos impone la crisis del país. Nuestros programas son gratuitos, pero implican dedicación por parte de los asistentes.

Como organización, estamos presentando ante algunos aliados internacionales un proyecto para posibles microfinanciamientos o microsociedades con venezolanos que quieran desarrollar negocios pequeños en el país, y cuyas propuestas hayan sido validadas por nuestro comité evaluador experto. Anhelo que podamos captar los recursos económicos necesarios y que este programa también contribuya a potenciar la motivación de muchas personas, a pesar de la situación actual.  

– ¿Qué tips le das a la generación de jóvenes que están desorientados y no saben cómo enfocar sus ideas para producir ingresos, y así mejorar su economía y la de un país?

Deben procurar ser muy observadores del entorno, de las oportunidades que la misma crisis que vivimos genera. En ocasiones, el camino está frente a nuestras narices y no nos damos cuenta.

Deben analizar con detenimiento sus inclinaciones, preferencias, fortalezas y puntos débiles. No es recomendable que se dediquen a algo que no les guste; claro está, ese gusto debe ir acompañado de una potencial demanda para los servicios o productos que se ofrezcan.

Otro aspecto muy importante que deberían considerar es invertir tiempo en su formación. Muchas de las habilidades y características que se requieren para emprender se pueden desarrollar de manera metódica.   

– ¿Qué aspectos considera usted cruciales en un emprendimiento para que perdure en el tiempo?

Todo emprendimiento es difícil, supone riesgo y también incertidumbre, por lo que no existe una “receta mágica” que garantice la sostenibilidad. Sin embargo, el futuro depende en gran medida de las decisiones que tomemos hoy. Considero que es crucial analizar cursos de acción en términos estratégicos, anticipándose a los hechos en la medida de lo posible.

El análisis del entorno, de la competencia y de lo que en economía denominamos ventajas comparadas es de vital importancia para que un negocio perdure.

– Dentro de la evolución de la educación a distancia debido a las condiciones actuales, y como profesor, ¿qué tipo de herramientas usa para proporcionar la información correspondiente a clases, de una manera más dinámica (dentro y fuera de Venezuela)?

Desde mis años como gerente en el sector de las telecomunicaciones, he sido un defensor asiduo de la educación y del trabajo a distancia, pero soy consciente de que hay actividades que, por naturaleza, hacen irremplazable la interacción y el esfuerzo presenciales. Entre las herramientas que he empleado para instruir a distancia están, por ejemplo: Moodle, grupos de Whatsapp, clases y conversatorios a través de Zoom y Duo.

Intento siempre estar disponible para mis estudiantes, bien sea por correo electrónico o teléfono, para aclarar dudas de la forma más expedita posible, aunque es innegable que los cortes continuos de energía eléctrica y los servicios deficientes de internet y comunicaciones han impactado nuestro normal desempeño.

Suelo consolidar equipos de trabajo para que los estudiantes investiguen temas relativos a las materias que imparto o temas de actualidad económica, para luego generar discusión vía los recursos que ya te mencioné.

Recomiendo también sacar provecho de una infinidad de cursos en línea, de muy buena calidad, que están disponibles en páginas como Coursera y edx, entre otras.

– ¿Cómo calificaría usted el dominio de idiomas extranjeros en la población nuestro país?

En la cotidianidad de mis actividades no trabajo con estadísticas formales al respecto, pero tengo la impresión de que –en general– no es muy frecuente que los venezolanos manejemos otros idiomas, lo cual restringe nuestro horizonte de crecimiento. El consejo que siempre doy a mis alumnos, y que extiendo a toda persona, es ser perseverantes: el esfuerzo metódico en el aprendizaje de un idioma extranjero, especialmente del inglés, tarde o temprano rinde sus frutos, como en todo en la vida. Estamos dando la espalda a una miríada de oportunidades si no nos preocupamos por aprender otros idiomas; y hoy en día, la tecnología ha derribado tantas barreras de aprendizaje que sería un gran desperdicio no aprovecharla.

Por:  Rebeca Rodríguez, Violette Chajme, Yeniré Lara y Liz Silva

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1 comentario:

  1. excelente entrevista, muy interesante la tematica. Esperemos que en lo sucesivo ocurra lo mejor para nuestro país!

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